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Argumentos sin presunción

La presunción de inocencia se ha vuelto una licencia de la democracia. El camino corto de la justicia ramplona. El inciso 24 del Artículo 2 de la Constitución refrenda esta figura: todo mundo es inocente hasta que no se demuestre su responsabilidad jurídica. Y, claro, desde ese punto de vista Alan García murió inocente, Leonardo Cipriano, el violador que quemó la casa de su pareja en Cajamarca, lo es. Vladimir Cerrón, el ex gobernador de Junín, sentenciado por corrupción, también.

Este espacio nace desde la inconformidad de ese pacto. Su nombre, más que Lux et Veritas, es una ironía contra las formas de entender la culpabilidad o la justicia para ser más exactos. El periodismo basa su discurso en evidencias y la comprobación de éstas y no en presunciones cocidas al fuego de un Poder Judicial lento y podrido, un Ministerio Público oportunista y rácano o una sociedad con tendencia radicalista.

Solo en ese sentido, Presunto Culpable Noticias se mofa de la presunción como estrategia para esconder el delito y lo evidencia desde su nombre. Después del Caso Watergate, quizá el más emblemático en cuanto a investigación periodística, Nixon siguió gobernando. Era un presunto culpable. El peso de las evidencia hizo que dimitiera.
En ese camino, guardando las distancias, queremos empezar esta marcha.

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